PILAR 2 · FAMILIA Y JUBILACIÓN
Tener un buen ingreso hoy no es lo mismo que tener un buen retiro mañana. Esto es lo que muestran las cifras —y lo que sí está en tus manos cambiar.
Foto: Chris Hardy / Unsplash
Puede que nunca lo hayas puesto en estas palabras, pero probablemente lo has sentido: trabajas bien, ganas bien, cumples con tus responsabilidades… y aun así hay una inquietud de fondo sobre qué va a pasar cuando dejes de trabajar.
Esa inquietud no es exagerada. Es una lectura correcta de un sistema que, para la mayoría de los profesionales mexicanos, no está diseñado para sostener el nivel de vida que tienen hoy.
Lo que en realidad vas a recibir del IMSS
La reforma de pensiones redujo el requisito de cotización de 1,250 a 1,000 semanas —alrededor de 19 años— para acceder a una pensión. Eso es una buena noticia en términos de acceso. El problema está en el monto.
Para trabajadores con una trayectoria salarial modesta, la pensión puede ubicarse entre $3,000 y $5,000 pesos mensuales. Con un historial de cotización más alto, la cifra puede subir a un rango de $8,000 a $15,000 pesos. En ambos casos, se trata de montos apenas por encima del mínimo de subsistencia —no de una cifra que sostenga el estilo de vida de un profesional con ingresos familiares de $60,000 a $100,000 pesos mensuales.
Un buen sueldo hoy no es un indicador de un buen retiro mañana. Son dos sistemas distintos, calculados con reglas distintas.
Por qué esto te toma por sorpresa
Nadie construye su plan de vida pensando activamente en su pensión hasta que empieza a sentir que el tiempo se acorta —típicamente entre los 35 y los 40 años. Antes de eso, la jubilación se siente lejana, casi abstracta.
El resultado es que millones de personas descubren la brecha entre lo que ganan hoy y lo que recibirán después, justo cuando les queda menos tiempo para hacer algo al respecto. No es un problema de disciplina. Es un problema de información que llega tarde.
Planear el retiro es, sobre todo, una conversación entre generaciones —no solo un cálculo.
Foto: Jaime Maldonado / Unsplash
Lo que sí está en tus manos: un segundo motor de ingresos
Si tu pensión del IMSS o del ISSSTE no va a cubrir tu nivel de vida actual, la conclusión lógica no es resignarte. Es construir, en paralelo, una fuente de ingresos o de valor patrimonial que no dependa exclusivamente de tu sueldo.
Esto puede tomar distintas formas: un activo que genere renta, una propiedad que se revalorice con el tiempo, una participación en un vehículo patrimonial administrado. Lo que todas estas rutas tienen en común es que empiezan años antes de que las necesites —no el día que te jubilas.
Rentar toda la vida: la pregunta que pocos se hacen
Si además de la incertidumbre del retiro llevas años pagando renta, vale la pena hacer una pausa y preguntarte qué estás construyendo con ese dinero. No se trata de decidir apresuradamente entre rentar o comprar —esa decisión depende de tu situación—, sino de dejar de tratarla como un tema que "ya se resolverá solo".
Una decisión que conviene tomar en pareja
Si tienes pareja o hijos, esta conversación no te pertenece solo a ti. Comprender juntos qué quieren construir, qué están dispuestos a comprometer y qué prioridades deben proteger cambia por completo cómo se toma la decisión —y qué tan sostenible es en el tiempo.
- ¿Cuánto necesitaría al mes para mantener mi nivel de vida actual si dejara de trabajar hoy?
- ¿Qué parte de ese monto cubriría mi pensión del IMSS o ISSSTE, de forma realista?
- ¿Qué estoy haciendo hoy para cerrar esa diferencia, además de esperar?
No hace falta resolver esto en una tarde ni tener capital ilimitado. Hace falta empezar antes de que el tiempo deje de estar de tu lado.
Entender tus opciones patrimoniales también es una forma de proteger a tu familia —hoy, no dentro de veinte años. Descubre qué caminos podrían ayudarte a avanzar. |
